Qué hacer en la Riviera Maya: cochinita pibil, cenotes y ruinas mayas

Si me preguntas qué hacer en la Riviera Maya, y me obligas a mencionar solo 3 cosas,  estas serían:

  1. comer cochinita pibil
  2. bañarte en los cenotes
  3. y caminar por las ruinas mayas

Sí, es verdad que también hay playas, que hay resorts a toda madre y parques temáticos uno más grande que el otro. Pero la Riviera Maya es lo que es por su comida, sus formaciones geológicas y la antiquísima cultura que la pobló.

Comiendo también se hace turismo

Comencemos por la gastronomía. Cuando regresamos de la Riviera Maya escribí esto:

«Se come bueno en la Riviera Maya. Se come bueno pagando 10 pesos en una taquería de calle o 250 pesos por plato en la 5taAv de Playa de Carmen. Se come bueno un pescado frito en una playa de Cancún o un linguini al cartoccio de algún italiano enraizado en Tulum. En la Riviera Maya se come bueno; y qué fortuna, porque yo fui a comer»

Sí, prepárate para rendirle un homenaje a los tacos de maciza, a las tortas de tripa suave, a la enchilada de pollo con salsa verde pero por favor, no regreses sin probar la cochinita pibil. Esta receta yucateca te ofrece una deliciosa carne de cerdo marinada en achiote y recado, cocinada bajo tierra en un tradicional horno maya llamado pib.

En Playa del Carmen hay puestos de calle en los que mujeres indígenas, muy pequeñas, muy descalzas y muy sonrientes, te ofrecen el plato de cochinita pibil. Vi uno en el que la fila de gente daba la vuelta a la cuadra un domingo, la misma mañana en la que México le ganaba a Alemania en el Mundial 2018. Magnificent.

Que importa el sargazo en la Riviera Maya si tienes los cenotes

El problema del sargazo se llevó muchos buenos meses de playa en la Riviera Maya. Cuando llegamos además tuvimos 3 días seguidos de lluvia, complicado el turismo caribeño de tumbona y cóctel con ese escenario.  Pero no me pesa porque este pedazo de tierra amado por la geología tiene una maravilla, los cenotes.

Un cenote es la demostración de la sabiduría y la paciencia de la naturaleza. No entiendo porque el turismo se empeña en quedarse en la playa habiendo cenotes. Visitamos varios, unos en la ruta hacia Chichen Itza (en Valladolid)  y otros en la costa camino a Tulum; fue allí donde encontré mi favorito (por su rareza). En la playa Caleta Tankah hay uno entre el follaje y otro en el borde de la playa que forma una piscina de agua dulce. Este último es mi lugar favorito de la península de Yucatán.

Más ruinas mayas y menos parques temáticos

Los sitios arqueológicos se ubican entre las mejores posiciones de cualquier listado que se titule «qué hacer en la Riviera Maya», pero por si acaso lo menciono porque no entiendo el empeño de los turistas en meterse todo el día en un parque temático tipo disney pudiendo caminar por reales y antiquísimas reliquias de una cultura milenaria.

Por favor, si estás leyendo esto porque pronto vas a la península de Yucatán no cambies una mañana en el Chichen Itza o un atardecer en la muralla de Tulum por un one day en cualquiera de los parques que ahora pululan por la Riviera.

Te cuento mi experiencia. Seguía lloviendo cuando decidimos ir a Chichen Itza y el clima no cambió durante toda la jornada. Fue maravilloso porque me permitió tener una mayor conexión con el lugar, el olor a tierra mojada, el verde selva más increíble que haya visto, los sonidos más potentes. La lluvia fue como un bautismo frente a este maravilloso lugar (aparte de salvarme de los zancudos, mosquitos y demás insectos propios del lugar).

El imponente templo de Kukulkan, el cenote de los sacrificios, las canchas del juego de pelota, los templos, el observatorio, la iglesia y las mil columnas. Fue una caminata larga, sentida y amorosa, conectada con el lugar y el momento. Deseo lo mismo para ti cuando lo visites.

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